ÓSCAR ANTÓN

Sobre mí

Hablar de uno mismo nunca es sencillo. Pero si algo he aprendido detrás de una cámara es que las historias merecen ser contadas. Y esta es la mía.

Nací en Zamora. Y no es solo un dato biográfico: es una raíz, una identidad visual y emocional que atraviesa todo lo que hago. Zamora no es únicamente el lugar donde crecí, es un escenario permanente, una fuente inagotable de luz, textura y relato. Siempre que tengo la oportunidad, colaboro en la creación de piezas audiovisuales que promocionan la ciudad, sus tradiciones y sus eventos. Porque contar Zamora es, en cierto modo, contarme a mí.

Mi vínculo con el audiovisual comenzó muy pronto. Antes de entender conceptos como narrativa, encuadre o ritmo de montaje, ya intuía que la cámara servía para preservar lo esencial. Cogía la videocámara doméstica de mi padre para registrar momentos familiares, intentando —sin saberlo— construir memoria visual. Con apenas tres años ya programaba el vídeo para grabar mis dibujos animados favoritos; con doce, me atreví a documentar la boda de mi tío, alternando fotografía y vídeo con la naturalidad de quien descubre su lenguaje.

Formalicé esa vocación estudiando Fotografía en el Instituto La Vaguada de Zamora y, posteriormente, Cine y Vídeo. Ahí comprendí que no se trataba solo de grabar, sino de narrar; no solo de iluminar, sino de emocionar; no solo de montar, sino de dar ritmo y sentido.

El punto de inflexión llegó en 2008, cuando participé en la producción del cortometraje “Hace Tiempo Pasó Un Forastero”, galardonado con la Espiga de Plata en la Seminci de Valladolid, y trabajé como figurante en “Celda 211”. Aquella etapa me permitió conocer los engranajes reales de un rodaje profesional: planificación, trabajo en equipo, dirección, producción y la precisión que exige cada plano.

Desde entonces, mi trayectoria ha sido una evolución constante. Di el paso a la cámara profesional y comencé a desarrollar mis propios proyectos: documentales, spots, series y cortometrajes. Entre ellos, “M is for Mantis”, que logró situarse entre los 30 primeros en un certamen en Estados Unidos con más de 300 participantes, o “Túnica de Terciopelo Negro”, proyectado tanto en los cines de Zamora como en Madrid.

En 2020, en un contexto especialmente complejo para todos, asumí algunos de los trabajos más significativos de mi carrera: la realización del spot promocional de la Semana Santa de Zamora presentado en FITUR por encargo de la Junta Pro Semana Santa; un amplio reportaje sobre la desescalada para la Concejalía de Turismo y Comercio del Ayuntamiento; y un trabajo sobre la despoblación en España que tuvo repercusión nacional al aparecer en el Telediario de TVE-1. Fue un año que confirmó que el audiovisual también es compromiso y responsabilidad social.

En 2023 viví dos estrenos especialmente emotivos en el Teatro Ramos Carrión, ambos con lleno absoluto. El 17 de marzo presenté el documental propio “El Cierre del Museo de Semana Santa”, y el 6 de septiembre “De La Concha a La Hiniesta”, realizado por encargo de la Cofradía de la Virgen de la Concha. Además, llevo siete años consecutivos realizando el spot oficial de la Semana Santa de Zamora, un proyecto que afronto cada edición con la exigencia de reinventar la mirada sin perder la esencia.

Mi enfoque profesional se basa en tres pilares: narrativa, sensibilidad estética y trato humano. Creo firmemente que una buena producción no depende solo del equipo técnico —que también— sino de la capacidad de generar confianza, entender a las personas y traducir sus emociones en imágenes.

Sigo formándome de manera continua, explorando nuevos formatos y ampliando mi campo creativo. Como amante del cine, también me he formado en doblaje y participo como actor o presentador en distintos proyectos audiovisuales, porque comprender todos los ángulos del medio me permite dirigir y editar con mayor profundidad.

Actualmente trabajo con un equipo profesional consolidado, lo que me permite abordar producciones de mayor envergadura: documentales, spots publicitarios, proyectos institucionales, colaboraciones con medios digitales, centros educativos y asociaciones, sin dejar de lado uno de los ámbitos que más me conecta con las personas: los reportajes de boda, donde cada historia es única y cada plano tiene valor emocional.

Mi objetivo es claro: seguir evolucionando, perfeccionando el lenguaje visual y construyendo relatos que permanezcan. Porque más allá de cámaras, ópticas o software de edición, lo que realmente me mueve es contar historias que importen.

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